martes, 25 de junio de 2013

50 territorios. Hegemonía. Posible amenaza


Hay 50 territorios que a mi juicio son los campos de batalla electoral que permiten construir una hegemonía política poderosa y garantizan gobernabilidad, aun con los grandes medios de comunicación en contra. En ellos cualquier Poder Ejecutivo que busque ser exitoso debe tener una mayoría de gobernadores, senadores, diputados e intendentes que respondan a su liderazgo, ya sea que pertenezcan a su mismo partido o sean parte de frentes aliados.

Estos territorios son, en primer lugar, las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y con una importancia creciente, también los 24 partidos del Gran Buenos Aires. Es aquí donde muchos intendentes funcionan como mini-gobernadores y son la columna vertebral del "aparato peronista" al dirigir localidades que son generalmente tan pobladas como la mayoría de las provincias. Son cuasi-provincias La Matanza, Lomas de Zamora, Quilmes, Tigre, San Martín, Morón, Lanús, etc. Para redondear en 50 el número de territorios cruciales, voy a incluir a 2 ciudades como Córdoba Capital y Rosario, por ser las ciudades más pobladas luego del Área Metropolitana de Buenos Aires y porque tienen perfiles que se diferencian del interior de sus provincias.

Hasta el sábado 22 de junio, la Presidenta contaba con un despliegue territorial casi total en estos 50 distritos. El 80% de los máximos dirigentes de estas provincias y municipios respondían orgánicamente al modelo nac&pop del Frente para la Victoria, o eran parte de fuerzas aliadas locales como Nuevo Encuentro, Movimiento Popular Neuquino, o el radicalismo K de Santiago del Estero. Solo diez territorios estaban dirigidos por opositores al proyecto nacional, del Peronismo Disidente, del PRO, la UCR y del Socialismo. La hegemonía kirchnerista había alcanzado su punto máximo entre el 2011 y el 2013 (también contaban con muchos aliados o socios en diferentes instituciones, sindicatos, cámaras empresarias, empresas de medios, etc). La nacionalización de YPF, acompañada por casi la totalidad de los gobernadores y legisladores, fue la cumbre de esta etapa.   

Sin embargo, se comenzó a abrir una grieta en ese conglomerado enorme alineado al Peronismo Kirchnerista. Un peronismo blue. La sorpresiva candidatura del intendente de Tigre, Segio Massa, arrastrando a otros 7 intendentes aliados (Giustozzi, Posse, Macri, Andreotti, etc) permite delinear una nueva alianza de perfil moderado-conservador que  forma parte de un universo mayor, aunque lo intente disimular: el Peronismo Federal, con aliados del PRO y de otras fuerzas. Se ven algunos trazos de su posible estrategia de campaña: heredar al kirchnerismo desde la comunicación positiva y marketinera, el énfasis en la gestión y la seguridad, el apoyo al mundo empresario, y la demostración de moderación ante el clima de "epopeya" anti-corporativa que propone la conductora del FPV. 

Esta grieta dentro del Peronismo que representa esta liga de intendentes, y que eventualmente podría sumar el apoyo de los gobernadores distantes de la Casa Rosada como De la Sota (Córdoba) o Peralta (Santa Cruz), ha conseguido de un día para otro hacer caer al 66% la cantidad de territorios importantes que responden directamente al Ejecutivo. Y si el humor social se torna más negativo, la economía se deteriora con rápidez, o la sociedad decide girar un poco al centro-derecha, puede representar potencialmente la primera amenaza real a la intención presidencial de continuar su proyecto político por una década más. Con CFK otra vez como Jefa de Estado, reforma constitucional mediante, o como Jefa del Movimiento con un delfín. Nada garantiza que Massa vaya a ganar y cambie el escenario actual Cristina-céntrico. Pero también existen muchas posibilidades de que salga primero en Provincia de Buenos Aires. Final Abierto. 

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