lunes, 23 de noviembre de 2015

Empezó el siglo XXI en Argentina (políticamente hablando)

¿Será esto el nuevo bipartidismo posible en Argentina? El siglo 20 estuvo caracterizado mayormente por el enfrentamiento entre conservadores y radicales primero. Luego por peronistas y militares (aliados a los antiguos conservadores) . Y finalmente peronistas y radicales, hasta que en 2001 este sistema de partidos explotó. Solo el peronismo reinventado con la conducción kirchnerista consiguió liderar la post-crisis, al obtener el apoyo popular con diversas coaliciones, mientras la oposición se mantuvo fragmentada.
Ayer se eligió a un frente nuevo, más cercano a la centro-derecha, a las tradiciones liberales, y al radicalismo de Alvear o Frondizi. Y casi otra mitad del país optó por el frente de tradición peronista, más cercano al populismo clásico, que también consiguió sumar casi todos los votos de "progres" K (o sencillamente antiMacri) de clase media. Muy parecido a los resultados que obtienen frentes conservadores y progresistas en países como Brasil, Chile, España, EEUU, Canada, entre otros.
Políticamente, el siglo XXI empezó ayer en nuestro país con esta transición novedosa. Por primera vez desde 1916, un presidente electo en votaciones limpias no es ni radical ni peronista. Deseo que esta alternancia sirva para mayor consolidación de las instituciones democráticas, y también para que haya un mayor crecimiento de las actividades productivas en todo el país. No mucho más que eso.

martes, 3 de noviembre de 2015

Mis opiniones sobre la segunda vuelta

Me parece muy interesante que haya dos modelos en disputa, a pesar que Scioli no haya sido el mejor candidato para representar una centro-izquierda de raíz peronista con tendencias keynesianas. O mejor dicho, con otros gobernadores representan más bien el "centro" conservador-popular de la coalición.
Del otro lado se ve claramente un frente de centro-derecha, donde la UCR sería el "centro", y el PRO el lado más liberal y pro-mercado con tendencias ortodoxas. 

Una polarización total y sumamente interesante para equilibrar el sistema político del país.

En el sorpresivo caso que llegue a a ganar "cambiemos", es porque un gran número de ciudadanos (¿51%?¿60%?) percibe cierto agotamiento del modelo económico e insatisfacción con la conducción política de Cristina, y piensa que Macri representa el cambio preferible. 
Igualmente más tarde o más temprano también se experimentará un agotamiento del modelo ortodoxo que dará la oportunidad de que las ideas keynesianas regresen (¿2017, 2019, 2023?). O puedo suceder si el Jefe de Gobierno porteño no puede conducir la coalición firmemente, o no logra sumar apoyo popular a su gestión.

Massa  puede llegar a ser la oposición más fuerte de cualquiera de los dos: o aliado a radicales y PJ disidentes si gana Scioli, o quedándose con el liderazgo de un peronismo modernizado junto a De La Sota si gana Macri. Aunque ahí competiría con Cristina y La Cámpora como líderes de la oposición.

En este país de personalismos, lo que es nuevo en un momento y exitoso, una vez que es viejo pasa a ser un recuerdo que se conserva con mucho o nada de cariño. En el `83 lo nuevo fue el alfonsinismo, en el `91 el menemismo, en el 2003 el kirchnerismo. Todos son ahora parte de lo viejo, de liderazgos que se extinguen cuando se deja el poder. Por ejemplo, lo nuevo para el futuro se ve en estas figuras jóvenes: Massa y Urtubey en el peronismo, Vidal y Lousteau en el espacio Radical/Pro.

Mi posición personal es que hay mucho nerviosismo, porque en la cabeza de los dirigentes más que diferencias ideológicas, está en juego manejar el 38% del PBI nacional. Eso es lo que gasta el Poder Ejecutivo de la Nación. En definitiva, una lucha por PLATA y PODER (alrededor de 150.000 millones de dólares de presupuesto anual). 

Yo no soy muy amante de las radicalizaciones ni por izquierda ni por derecha, veremos qué pasa...

miércoles, 7 de octubre de 2015

Las identificaciones inconscientes del electorado

Haciendo cuentas de los resultados electorales desde 1983, se ven unas tendencias más o menos constante en cuanto a identificaciones políticas. Muchas veces estas identificaciones son inconscientes, porque la mayoría de la gente declara no tener una simpatía o militancia fija con un partido político.

Pero a grandes rasgos se ven dos grandes grupos: peronistas (60%) y republicanos (35%).

Aproximadamente el 35% de los votantes parece ser más bien justicialistas tradicionales o conservadores.
Un 25% se inclinaron por opciones peronistas de izquierda.
Un 20% de lo republicanos se identificaron tradicionalmente más con la socialdemocracia del radicalismo o del socialismo santafecino.
Un 15% se encuentra cercano al republicanismo liberal de derecha, que se encuentra como subcorriente del radicalismo, o que se reflejó en la UCEDÉ y ahora el PRO.

En 1995 Menem consiguió con su 50% casi todo el voto del peronismo conservador, y de gran parte del liberalismo republicano.

CFK en 2011 prácticamente recibió la totalidad del peronismo tanto de izquierda como conservador, perdiendo unos puntos de este último ante Duhalde y Rodríguez Saá, pero ganando otros de la socialdemocracia.

De la Rúa pudo sacar casi 50%, porque reunió a casi todo el republicanismo y le agregó gran parte del peronismo de izquierda representado por el FREPASO. Lamentablemente fue una alianza contradictoria sin liderazgo fuerte, y explotó después de 1 año. Los frentes peronistas también son ideológicamente contradictorios, pero el liderazgo de los caudillos presidenciales facilita la gobernabilidad, y el programa de gobierno se mantiene en el tiempo.

La debilidad de los no justicialistas cuando rechazan una "pata peronista" se vio en agosto de 2015. La suma de CAMBIEMOS (30%) y de Stolbizer (3,5%) significó casi todo el potencial republicano. Y aun con un peronismo dividido, no parece que va alcanzar para llegar al ballotage fácilmente.

Es posible que la estrategia para ganarle al peronismo oficialista no debió haber sido bajo un eje peronismo / antiperonismo, sino centro-izquierda vs. centro-derecha, incorporando dirigentes radicales, liberales y justicialistas disidentes por igual.

O sea, tenemos peronismo para rato parece...

lunes, 24 de agosto de 2015

Señales de desgaste en la máquina electoral oficialista

A pesar de haber perdido la gobernación de Tucumán, en medio de unas elecciones llenas de incidentes, la oposición al gobierno de Cristina no está remarcando un hecho muy importante. El oficialismo está sufriendo una merma de votos importante, incluso en provincias y partidos del conurbano donde el peronismo es históricamente hiper-fuerte.

Comparemos los resultados de esta provincia norteña en 2007, 2011 y 2015.

Categoría presidente FPV:
2007:  62,7%
2011: 65,2%
2015: 57,1% (menos 8 puntos que elección anterior)

Categoría gobernador FPV:
2007: 78%
2011: 69%
2015: 51,6% (menos 17 puntos que elección anterior)

Como se puede ver, el kirchnerismo se encuentra este año por debajo de lo obtenido en 2007, cuando CFK ganó con el 46% de los votos en todo el país. Si vemos que hasta en provincia de Buenos Aires se obtuvo en las PASO casi 7 puntos menos que ese año, todo parece indicar que Scioli no superará el 45% en las elecciones de octubre.

lunes, 17 de agosto de 2015

Cerca del ballotage, pero tampoco tanto

Datos interesantes de la elección:
Casi un tercio de los electores viven en provincias del centro del país donde predominan los sectores medios urbanos y rurales; allí la elección salió 38%‪#‎cambiemos‬ vs 27% ‪#‎FPV‬ (CABA, E.Rios, Sta Fe, Córdoba, La Pampa, Mendoza)
La provincia de Buenos Aires, que es como un microcosmos de la Argentina con áreas rurales dependientes del agro y un inmenso conurbano, dio 39,5% vs 29% a favor de Scioli.
En el 30% restante del país (NOA,NEA,PATAGONIA) la diferencia a favor del FPV es mayor: alcanza 49,5% vs 23% de cambiemos.
Todos los números están por debajo no solo de la elección de Cristina en 2011, sino también la del 2007 donde ganó en primera vuelta con el 46%. Es la primera vez desde que subió el kirchnerismo al poder, que hay una opción opositora que supera los 30 puntos en las presidenciales.
Scioli es el gran favorito, pero de repetirse estas cifras puede llegar a haber ballotage con el frente no peronista más competitivo de los últimos años.

miércoles, 24 de junio de 2015

Reconfiguración de la hegemonía kirchnerista

Anteriormente mencioné que en este año electoral hay probabilidades que la UCR y sus aliados ganen algunas provincias, muchas de las cuales hoy responden al liderazgo de Cristina Kirchner. Mi pronóstico fue que hay al menos diez provincias, junto con la C.A.B.A., donde puede gobernar la oposición que no responde a ningún peronismo oficial o disidente. Por ahora, la UCR o sus aliados han conseguido 3 de 11 posibles: repiten gobernación en Corrientes y en Santa Fe, y ganaron Mendoza luego de 8 años.

También inventé una especie de termómetro para ver el nivel de hegemonía relativa del kirchnerismo, como movimiento de gobierno, basado en la cantidad de provincias y distritos electorales grandes que tienen conducciones alineadas y que responden al Poder Ejecutivo Nacional. Hablo de las 23 provincias argentinas, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los 24 partidos del Gran Buenos Aires y las ciudades de Rosario y Córdoba. Estas conducciones no necesariamente provienen del partido justicialista, también pueden ser fuerzas provinciales o municipales que son aliados y no muestran signos de independencia.

Por ejemplo justo antes de las elecciones del 2013 marcadas por la aparición del Frente Renovador, el nivel de despliegue territorial hegemónico K era del 80%, el cual bajó al 66% luego de la pobre elección legislativa de ese año. 

Al día de hoy podemos ver como vienen compitiendo las diferentes fuerzas para acceder a los espacios de poder político en juego. Hay 60 grandes distritos, compuestos por provincias, municipios del conurbano y ciudades del interior más pobladas, de los que hasta ahora se disputaron  8 14  60, y se encuentran repartidos de la siguiente forma:

Pan-radicalismo: UCR-PRO y aliados nacionales (Partido Socialista y Coalición Cívica) 33,3% 
Corrientes
Santa Fe
Mendoza, perdió el FPV
Rosario
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Córdoba Capital
Provincia de Buenos Aires, perdió el FPV
Jujuy, perdió el FPV
Morón, perdió aliado del FPV
Tres de Febrero, perdió el FPV
Quilmes, perdió el FPV
Lanús, perdió el FPV
La Plata, perdió el FPV
Pilar, perdió el FPV
Vicente Lopez
San Isidro
Mar del Plata
Santa Fe capital
Bahía Blanca
Paraná

Kirchnerismo: FPV y aliados provinciales 48,3%
Salta
Chaco
Tierra del Fuego, perdió el oficialismo provincial
La Rioja
Tucumán
Santiago del Estero
Misiones
Formosa
Catamarca
San Juan
Santa Cruz
Entre Ríos
Malvinas Argentinas, perdió el FR
José C. Paz
Ituzaingó
Hurlingham
San Martín
Moreno
Merlo
La Matanza
Avellaneda
Lomas de Zamora
Florencio Varela
Berazategui
Esteban Echeverría
Ezeiza
Escobar
Corrientes capital
Resistencia

Peronismo Opositor y Frente Renovador   15%
Córdoba
San Luis
Chubut, perdió el FPV
La Pampa
San Miguel
San Fernando
Tigre
San Miguel de Tucumán
Salta capital

Provinciales 3,4%
Neuquén
Río Negro, perdió el FPV

De cómo se repartan estas porciones del poder político dependerá el nivel de apoyo a nivel federal del próximo presidente, y su capacidad para negociar leyes en el parlamento. Por ahora no será nada fácil para ningún candidato.








miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Por qué se fortalece el FPV en su momento final?

A diferencia de lo que pronosticaban la mayoría de analistas políticos, economistas y periodistas, el movimiento kirchnerista se encuentra fortalecido en un amplio sector de la sociedad (las encuestas actuales muestran cifras entre 40% y 50% de imagen positiva para la presidenta)

Sin ninguna duda, la estabilidad financiera lograda en estos últimos dos años, aun a costa de frenar la economía y el comercio exterior, comenzaron a generar tranquilidad en una sociedad temerosa a la posibilidad de que venga una nueva crisis fulminante como las que estamos acostumbrados.

Pero a su vez, hay un elemento a tener en cuenta: el aumento de la protección social estatal a un número cada vez mayor de beneficiarios de distintos planes sociales. El déficit fiscal aumenta y genera tensiones inflacionarias y macroeconómicas en el mediano plazo, pero ayuda a garantizar la permanencia del peronismo en el poder, incluso aunque cambien ciertos nombres y políticas con la llegada de un nuevo presidente.

Para una persona nacida en una familia de bajos ingresos, con padres desempleados o con pocos años de educación formal, e incluso también en los sectores menos prósperos de la clase media argentina, el transcurso de su vida está marcada por los diferentes planes del gobierno. Una madre cobra la Asignación Universal por Embarazo, y luego la Asignación Universal por Hijo (o la asignación familiar de ANSES si tiene la suerte de estar en blanco). El Plan SUMAR garantiza la atención médica en centros de salud públicos y gratuitos. El hijo recibe la netbook del plan CONECTAR en el colegio. Si va a la universidad puede recibir la beca del plan PROGRESAR y no paga cuota porque las universidades públicas son mantenidas por el Estado en su totalidad. Si no consigue trabajo en el ámbito privado, o no tiene contactos para un puestito público, pude participar en las cooperativas del plan ARGENTINA TRABAJA. Con cierto nivel de ingresos puede esperar al sorteo del PROCREAR para construir una casa propia. Si compra garrafas, se las subsidian parcialmente con el PLAN HOGAR. En Buenos Aires el Estado le paga el 75% de las boletas de servicios y de los boletos del transporte público. Para distraerse puede ver los partidos del fin de semana gratis en su tele que compró con el PLAN 12 CUOTAS, o pasear por TECNOPOLIS con la familia o ir a los nuevos museos gratuitos. Una vez que deja de trabajar, con casi absoluta seguridad tendrá la cobertura médica del PAMI y cobrará una jubilación o pensión del ANSES.

Quienes nos criamos en un ámbito sin  necesidades económicas graves o con otras formas de entender el rol del Estado y del mercado, esperamos mucho más de un gobierno. Normalmente tendemos a exigir transparencia y prolijidad institucional, mayores obras de infraestructura, mejores relaciones comerciales con todos los países, una lucha seria contra el delito y las mafias, estabilidad de precios, más generación de empleos privados, y menores impuestos en algunas actividades. Es más, pensamos que estas medidas ayudarían a todos los sectores sociales a progresar más rápidamente y de forma sostenida en el tiempo. Pero no llegamos a ser la mitad del país. y tampoco tenemos fuerzas políticas serias y honestas que nos sepan interpretar en forma mayoritaria.

Por eso con las condiciones actuales es casi seguro que continuará para bien o para mal la hegemonía peronista post 2001 (¿o post 1989?). Aunque con la plasticidad que lo caracteriza al movimiento lo estiren momentáneamente un poco a la derecha,

viernes, 10 de abril de 2015

Devaluación: una mala palabra


Los países devalúan o revalúan de acuerdo a los contextos externos y no siempre eso implica aumento de la pobreza. Por ejemplo, en agosto de 2009 el dólar en Argentina estaba 3.84 y en agosto de 2008 3.02 (27% arriba), y no hubo un gran aumento de la población bajo la línea de pobreza. 

Para mí devaluar un 20% o 30% puede ser una decisión válida si se hace dentro de un plan integral que controle la inflación y tenga en cuenta el tipo de cambio real de nuestros socios comerciales.

No es casualidad que nuestras exportaciones estén cayendo en febrero 25% anual. Por ejemplo el tipo de cambio actual nos deja fuera de mercado a muchas PYMES industriales, que podíamos colocar bien productos en 2010 o 2011 con el dólar a 4 y ahora estamos perdiendo contratos de exportación. El tipo de cambio real multilateral obviamente nos perjudica.

No parece probable que un próximo gobierno pueda retomar el crecimiento de largo plazo de la economía y del empleo privado con el dólar fijo a 9 y las mismas restricciones al comercio exterior y al movimiento de divisas que existen hoy. La prueba: ya van 4 años con crecimiento del PBI bajo o nulo y freno total en la creación de empleo privado.¿Seguiremos así varios años más con inflación alta, producción y exportaciones en baja, y solo nuevos empleos en el Estado para quien se pueda acomodar?

jueves, 5 de marzo de 2015

¿Puede un gobierno de coalición Macri + UCR tener gobernabilidad?


Las últimas encuestas muestran una remontada del Jefe de Gobierno que lo acercan al 25% en intención de voto. Las negociaciones con la UCR son cada vez más intensas, y todo parece indicar que a más tardar en abril se sellará un acuerdo para compartir PASO entre PRO, UCR y la Coalición Cívica, cada uno con boleta propia. Este frente de centro-derecha, que algunos sospechan se llamará JUNTOS, tiene la posibilidad de superar el 30%  de los votos e incluso igualar la suma de todos los candidatos de la interna del FPV. Claramente, si llegan al gobierno su plataforma incluirá un acercamiento político a Occidente, una liberalización de muchas áreas de la economía hoy altamente intervenidas, un sinceramiento de tipo de cambio y tarifas, y un impulso a la inversión en infraestructura. Los pros y contras de este programa los analizaré en otra oportunidad. Hoy me interesa otra cuestión.

Siguiendo con la todavía improbable hipótesis de que Macri llegue y gane el ballotage, me surge la duda de cuánta fortaleza política y cuánta densidad de apoyos logrará conseguir. ¿Terminará como De La Rúa, que por las coimas en el Senado y el ajuste económico perdió el apoyo de gran parte de su propia coalición que lo llevó al gobierno?

La gobernabilidad de un frente PRO + UCR dependerá no solo de las habilidades negociadores del equipo de gobierno, sino también de los resultados electorales en las provincias durante este 2015. Es probable que alianzas con figuras del PRO o de la UCR consigan ganar entre 8 y 10 provincias (incluida la Ciudad de Buenos Aires).  Y tenemos grandes frentes vecinalistas, algunos de origen radical o peronista, que seguramente retengan Misiones, Santiago del Estero, San Luis, Neuquén y Tierra del Fuego. Ellos pueden ser potenciales aliados del nuevo gobierno si se busca negociar con inteligencia. Sin embargo en el Congreso se presenta el mayor desafío. Al ver la conformación parlamentaria actual, para lograr mayoría un gobierno de Macri debería tener el apoyo de los que hoy están en los bloques del PRO, de lo que fue el Frente Amplio UNEN, del Peronismo Federal y ganar 8 bancas que hoy son del bloque FPV o sus aliados. En el Senado, debería contar con los actuales senadores del PRO, de la UCR, del Peronismo Federal y que el FPV pierda 7 senadores..

Evidentemente, para lograr acuerdos necesitarán dialogar o incluso hacer partícipe en su gobierno no solo a la UCR y sus aliados, sino a una parte del peronismo, específicamente el ala más conservadora del interior. ¿Habrá voluntad de todos los actores de encolumnarse detrás del liderazgo de Mauricio durante 4 años? Una pregunta inquietante...


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Parece que al radicalismo no le interesa gobernar la Nación.

Desde el 2007 veo una enorme diferencia entre la forma de construir frentes electorales que tienen los dirigentes de tradición peronista con respecto a los demás. Se ve claramente en CFK y ahora también en Massa. Tienen la tendencia a buscar socios políticos en un espectro amplio que va desde el PJ ortodoxo del interior hasta el progresismo urbano y buscan votos de obreros, de marginados y también de la clase media. Tampoco discriminan mucho por origen. Lo importante para ellos es que sus socios los apoyen, entonces no hace falta ser justicialista obligatoriamente, sino que se puede ser de origen radical, socialista, neoliberal o lo que sea. ¿Bolsa de gatos? Tal vez, pero en casi todos los países de la región gobiernan coaliciones de varios partidos y más o menos se ponen de acuerdo en un rumbo definido. El que no coincide con las decisiones del líder momentáneo está invitado a irse. Los líderes de origen peronista tienen una especie de pasión o desesperación por estar en el poder, manejar los recursos estatales y mandar, que en los meses previos a las elecciones presidenciales los hace buscar las coaliciones más amplias posibles. Las contradicciones se resuelven (o no) una vez conseguido el objetivo. En blogs de militantes se lee muy seguido "lo importante es ganar". Incluso si eso significa tragarse más de un sapo, o que el frente gobernante cambia constantemente de aliados y enemigos. Lo toman con naturalidad tanto dirigentes, como militantes y también los votantes. Demuestran que quieren ejercer conducción, aunque muchas veces esa exigencia de verticalidad termina rozando el autoritarismo. Pero ese es otro tema a discutir.

En cambio, en la franja del pan-radicalismo en los últimos años no surgieron líderes de proyección nacional que convoquen a un frente amplio que abarque a por lo menos el 30% o 40% de la sociedad que generalmente no vota candidatos del PJ. Parece que buscan una pureza ideológica que no representa a más que a una minoría. La identidad radical siempre fue por lo menos binaria: un sector más nacionalista y populista (muchos de los cuales se pasaron a las filas de Perón) y otro más conservador y liberal. En cierta forma, en 1983 fue un frente muy amplio que los llevó a ganar con el 50%, aunque unos años después y mucho antes de la caída de De la Rúa, su principal líder Alfonsín los llevó a sacar solo el 17% y a perder la confianza de gran parte de la clase media, su principal base de apoyo. Carrió no se equivoca al decir que son mediocres y funcionales al gobierno, es la imagen que proyectan por lo menos. Sanz es el único que se muestra más astuto al incentivar acuerdos amplios para ganar en varias provincias y sumar bancas, aunque me cuesta entender por qué lo mismo que sirve a nivel provincial horroriza a los radicales si es a nivel nacional.  Macri tampoco hasta ahora parece tener la voluntad de poder que lleva a buscar alianzas grandes y negociar con los demás. Él dice que quiere ser el próximo presidente, pero no parece estar trabajando mucho para seducir a socios importantes en todas en todas las provincias que se sientan afines a su proyecto.

Los agotamientos de los ciclos económicos, las recesiones y el cansancio ante la corrupción dan la oportunidad para que la sociedad elija un cambio de rumbo y otros equipos de gobierno. Sin embargo, se corre el riesgo de no saber aprovechar la declinación kirchnerista porque hasta ahora no hay candidatos muy competitivos, con experiencia de gestión y capacidad de negociar la incorporación de socios de diferentes partidos en una propuesta común que beneficie al país por muchas décadas. Macri puede ocupar ese lugar, pero tiene que trabajar muy fuertemente con la UCR y pulir sus aptitudes como Jefe de Gobierno y dirigente. Me parece que ahora ya es demasiado tarde. Los caciques justicialistas, más flexibles y ambiciosos, seguirán ejerciendo la hegemonía,y adaptarán su discurso y políticas a lo que les convenga en el momento. A ellos sí les interesa ganar y trabajan para lograrlo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

La Pax Cambiaria reciente

El aprovechamiento de la mayoría parlamentaria, la división creciente en la oposición y la frágil estabilidad cambiaria lograda recientemente le están dando aire fresco al gobierno nacional, a pesar de la recesión y la alta inflación.

Hace varios meses que vengo siguiendo casi semana  a semana la evolución de las reservas internacionales y la cantidad de base monetaria. Llamativamente el valor del dólar blue tiende a coincidir con este "dólar convertibilidad" desde la instauración del cepo cambiario. En agosto del 2011, las reservas alcanzaban a respaldar al tipo de cambio oficial de $4 incluso más que todos los pesos en circulación. Esa gran capacidad de maniobra se fue perdiendo a medida que las reservas descendieron en estos últimos tres años.

Sin embargo, a diferencia de los pronósticos más fatalistas que planteaban  una gran crisis cambiaria en octubre o noviembre luego de la salida de Fábregas, se ve un escenario más estable que en meses pasados mientras los dólares paralelos se desinflan. ¿Qué medidas se han tomado para llegar a esta situación, más allá de los controles a casas de cambio y bancos?

Se ve una especie de moderación económica a pesar de la radicalización política. La emisión monetaria está en niveles bajos en relación a momentos anteriores: crece  a menos del 20% anual. Por un lado el BCRA absorbe pesos con LEBACS (Letras del Tesoro) a tasas del 26-29%

http://www.cronista.com/finanzasmercados/El-BCRA-aspiro--1.800-millones-via-Lebac-20141029-0043.html

También el Ejecutivo está tomando deuda en pesos para financiar gastos para los que la recaudación impositiva no alcanza. Con una zanahoria que los hace más atractivos: son "dollar-linked", o sea que mantienen su valor en USD oficiales si hay devaluación del peso.

http://www.iprofesional.com/notas/199807-El-Gobierno-analiza-colocar-un-nuevo-bono-dlar-linked-por-us500-M

En cuanto al ingreso de divisas en las arcas del Banco Central, la caída de la actividad y el freno a muchas autorizaciones para importar produjo un retroceso de las compras al exterior, que alivian a las reservas.

http://www.rionegro.com.ar/diario/las-compras-externas-del-pais-caen-10-en-los-primeros-nueve-meses-del-2014-4789026-10944-notas_eco.aspx

 El 35% de recargo al turismo y compras internacionales bajó la cantidad de dólares que se gastan en el extranjero. Y de a poco están empezando a entrar los yuanes que manda China por el acuerdo del swap de monedas. Por un par de semanas, las reservas permanecerán estables lo que repercute en la estabilidad del dólar.

http://www.eleconomistaamerica.com.ar/economia-eAm-argentina/noticias/6204510/10/14/Argentina-activa-el-swap-con-China-y-recibe-814-millones-de-dolares-para-las-reservas-del-Banco-Central.html

Habrá que ver más cerca de fin de año cómo planea financiar el Tesoro los $100.000 millones de pesos que necesitaría para cubrir el déficit proyectado para diciembre. Y a partir del año que viene, tendrán que definir si arreglan con los fondos buitre/hold-outs, y cómo harán para financiar los u$s13.800 millones de vencimientos de deuda en 2015 (incluyendo los u$s500 millones del Club de París) sin deteriorar el equilibrio frágil del Banco Central. 

Espero que sean más prudentes que en años electores anteriores.  

lunes, 20 de octubre de 2014

Las tres opciones del gobierno nacional


1. Radicalizarse aún más políticamente. No arreglar con los buitres y pagar deuda con reserva y frenar todavía más las importaciones. No devaluar el oficial, que seguirá en torno a 9 pesos hasta el año que viene. Dejar el poder en diciembre de 2015 con 20.000 de dolares de reservas o menos. Imprimir más para financiar el déficit fiscal, que aumenta por ser año electoral. Utilizar el swap de moneda con China para financiar la caída de reservas. Aún así la economía no vuelve a crecer por la gran incertidumbre y la inestabilidad, por lo que aumentan los despidos y la inflación. El FPV no tiene chances de ganar las elecciones.

2. Hacer un puente de USD para no devaluar mucho el oficial y sostener reservas en el mismo nivel (entre 26.000 y 28.000 millones de dólares) consiguiendo 10.000 millones para paliar déficit, aunque sea a tasa alta, luego de arreglar con los fondos buitre. Liberar un poco las importaciones para no afectar tanto el nivel de actividad. No atacar la raíz del problema, que es el sobreconsumo de divisas por encima de las posibilidades actuales de generarlas. No se flexibiliza el cepo cambiario. El gasto público aumenta lo mismo que en otros años electorales. Los agentes económicos se tranquilizan pero la economía sigue virtualmente estancada. El FPV tiene chances de ganar la elección, pero "alvearizándose" con un candidato cercano al establishment como Daniel Scioli.

3. Giro hacia la moderación. Devaluar un poco apenas comienza la cosecha (no más del 20%) y defenderlo, con medidas de estabilización y tasas altas para bajar el blue otro 20%. Resolver los hold-outs para tomar un poco de deuda en USD que fortalezcan reservas por encima de 30.000 millones y bajar los tipos de cambios no oficiales. A medida que todo se estabiliza, ir flexibilizando el cepo cambiario y comenzar a bajar rápidamente la tasa para meter combustible al crecimiento económico. Nueva ley de promoción de inversiones de largo plazo, extranjeras y nacionales. Reducción de subsidios para bajar el déficit fiscal. Se empieza a atacar de raíz los problemas macroeconómicos. El PBI empieza a crecer en el segundo semestre de 2015 al 6% anual. Cristina es la gran electora, su imagen positiva supera el 50% y elige un delfín hiper-kirchnerista con altas chances de ser presidente en 2015.

Mi intuición me dice que el 3 está descartado. Será una mezcla entre 1 y 2...

domingo, 5 de octubre de 2014

Cambia el clima regional (pero no tanto)


Comenzamos a ver en algunos países de Latinoamérica un progresivo desgaste de los gobiernos pertenecientes a la centro-izquierda o al neo-populismo. La primera señal clara fue el año pasado cuando Maduro ganó con lo justo contra Capriles (51% vs 49%) en medio de un clima económico deteriorado, y resultó ser la peor elección para el chavismo desde el año 1998. Se perdieron alrededor de 12 puntos porcentuales desde el altísimo 63% de Chávez en 2006.

Ahora fue el turno del Partido de los Trabajadores brasileño, que consiguió ganar la primera vuelta electoral pero con un merma de millones de votos en relación a la primera elección de Dilma Rousseff. En 2010 el porcentaje que obtuvo fue casi 47%, hoy apenas consiguió superar el 41%. Un número muy bueno, pero una alarma para el partido oficialista porque puede significar una victoria apenas superando el 50% en el ballotage. Pareciera que las demandas comienzan a sofisticarse, y ya se da por amortizada la inclusión social del programa Bolsa Familia al momento de votar. La incipiente recesión económica, y lo que para muchos es una escasa inversión en salud, educación y transporte público influyeron sin ninguna duda en disminuir los votos para el PT. 

Pronto será el turno de Uruguay, donde las encuesta pronostican una victoria del Frente Amplio, pero también signada por pérdida de votantes en favor de alternativas más conservadoras. 

Es muy probable que el año que viene veamos algo similar en nuestro propio país. Las medidas intervencionistas de Kicillof, si bien intentan disciplinar a los actores económicos y reforzar la autoridad presidencial, no parecen estar dando frutos. Cada mes que pasa, las ventas en comercios e industrias disminuyen más. Y la restricción externa se encamina a agravarse en 2015. Pareciera que el equipo económico está decidido a "vivir con lo nuestro". Es decir restringir la demanda de dólares al nivel de las exportaciones, y de lo que pueda ingresar de inversiones chinas. Seguramente veremos a las importaciones caer 10% o 20% anual, a la industria producir 5% menos, el comercio minorista bajar otro 5%, con el correspondiente aumento del desempleo, la inflación y el malestar social. En el mundo actual ninguna economía emergente crece sin divisas. Y si gastan las reservas para pagar los vencimientos de deuda, se debilitaría el peso aún más acelerando las expectativas devaluatorias y las corridas cambiarias.

Esta situación de vulnerabilidad en el frente económico, repercutirá en el apoyo al kirchnerismo en las próximas elecciones. La Asignación Universal por Hijo y otras políticas sociales y culturales ya fueron amortizándose en el electorado. Y se empiezan a cotizar las alternativas más "capitalistas", que prometan cerrar el conflicto de la deuda para iniciar un nuevo ciclo de crecimiento con inflación más baja y nuevos empleos. Es más, si el candidato oficialista llega a ser Scioli, aunque pierda será una prueba aún más fuerte del giro hacia una moderación conservadora de parte de la mayoría del electorado. 

Un cambio que no veo mal, porque creo que tanto los proyectos nac&pop y las fuerzas más liberales o pro-mercado tienen el mismo derecho de disputarse el poder y llevar a cabo sus programas. Siempre que sea bajo las reglas de la democracia, sin caer en los excesos autoritarios o totalitarios. Los resultados de sus políticas se van viendo en el tiempo, y en base a esas percepciones la sociedad decide qué rumbo prefiere en determinado momento. 

Argentina puede ser el primero de los países más poblados del MERCOSUR en pegar el giro hacia la centro-derecha, o conservadurismo popular, por un par de años. Algo que probablemente sucederá en Brasil en 2018 y también en Venezuela (y Uruguay) en el 2019. Repito, por un de par años...

lunes, 25 de agosto de 2014

¿Por qué será?

¿Por qué será que los ciclos políticos en Argentina - radicales o peronistas, más de derecha o de izquierda - terminan en ajuste y devaluación, o con la economía cayendo, el desempleo y la pobreza subiendo?

No creo en teorías conspirativas de enemigos internos ni externos. Todos los países los tienen, y los gobiernos se manejan como pueden. En nuestro caso pienso que fallan las políticas de las dirigencias, que se fascinan por experimentos económicos y sociales de dudosa sustentabilidad en el largo plazo... (plan Austral, plan Primavera, Convertibilidad, el "Modelo" actual, etc.)

lunes, 28 de julio de 2014

Los posibles beneficios políticos de un "default técnico"

Leo en internet un punto de vista interesante. Parece algo exagerado, pero ¿estará muy alejado de lo que planea el Ejecutivo?

"Patear el tablero mediante el default acotado le permitiría al gobierno polarizar con la oposición, tal vez recuperando parte del voto de izquierda que teme la llegada al poder de Mauricio Macri. También el default serviría para culpar a los fondos buitres, Griesa y el sistema en general, por el estruendoso fracaso del actual modelo económico. Los opositores que condenen la cruzada del gobierno serían acusados de servir a los intereses de los fondos buitres, como ya insinuó días atrás Jorge Capitanich. Por otra parte, el default sería un pretexto ideal para imponer manu militari nuevas medidas de emergencia sobre el comercio, el mercado laboral y el campo.

En cuanto a los gobernadores -oficialistas y opositores- la imposibilidad de obtener financiamiento externo los pondría un poco más de rodillas ante la jefa suprema. En resumen, tal como viene, el default serviría para convertir la etapa de transición en la construcción de un hiperautoritarismo. Como es obvio, nada de esto le garantiza a Cristina ganar las elecciones y ni siquiera entrar al ballotage. Pero en cambio le devolvería la iniciativa y sembraría la confusión en las filas opositoras. Lo que ya es bastante."

http://site.informadorpublico.com/2014/07/28/pateando-el-tablero/

domingo, 25 de mayo de 2014

La restauración conservadora

Hoy leí en el blog sobre política "Los huevos y las ideas" el siguiente comentario que me hizo reflexionar un poco:

 "Capitán Medibacha dijo...

(...) Lo que pareciera a esta altura innegable es que Cristina no va a poder repetir en Argentina el logro de Lula: la continuidad en el gobierno del PT con la candidatura de Dilma que, no solo logró ganar en el 2010 sino que tiene todas las chances de repetir este año.- El Frente Amplio uruguayo también ha logrado una continuidad envidiable, al menos para mí, en función de institucionalidad y democracia interna.- ¿Cómo es y cuales han sido nuestros errores para que Cristina haya perdido el tren y ya no tenga más poder para generar un candidato potable que al menos intente continuar con lo que se viene haciendo desde el 2003? ¿Alguien piensa que Scioli continuará la línea del Mercosur y del Unasur, aliados con Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Uruguay? ¿Cuánto tardará en aliarse con los EEUU e inclinarse a la Alianza del Pacífico? ¿Cuánto tardará en llegar el ajuste fiscal, la reducción de los ingresos y de los derechos de los trabajadores y el boom del endeudamiento externo? Casi diría que, para hacer eso, prefiero que ganen Massa o Macri, lo que por lo menos nos dejaría a los k como oposición consolidada para el futuro.- Es peor apoyar a uno que dice ser del propio bando pero luego hace todo lo contrario.- Como botón de muestra hay que recordar lo que hizo Menem como supuesto peronista.- También viví el desastre generado por Perón cuando nos dejó a Isabelita y a López Rega.- Me asusta que el kirchnerismo termine alfombrando la entrada de Scioli, que patea para el otro lado.- Un abrazo

24 de mayo de 2014, 22:25"

fuente: http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2014/05/1998-y-2014-paralelos-roles-y-los.html

Y pensé:

¿Será que Cristina es en realidad la Dilma de Néstor, y la experiencia de este "PT" argentino está llegando a su fin? Como si la intensidad de los años vividos recientemente hayan acelerado el proceso de auge y caída de ambos liderazgos políticos del matrimonio.

Da la sensación que el modelo nacional-populista con redistribución, asignaciones, subsidios y sustitución de  importaciones ha encontrado su agotamiento por la llamada "restricción externa", la caída de las inversiones, la inflación creciente y la fuga de capitales.

Parecería que viene una "restauración conservadora" desde el mismo mundo que se dice peronista (sean Scioli o Massa). O sea ordenar la macroeconomía, fomentar lo privado sobre lo estatal, acercarse a las potencias centrales y al Eje Pacífico. La oposición sigue increíblemente fragmentadísima y confundida. Según la foto actual los candidatos del FAUnen y el PRO todavía salen terceros o cuartos en la mayoría de las encuestas. Y sería muy difícil un acuerdo entre estas  fuerzas diversas formadas por radicales, liberales, conservadores, izquierdistas y ex-peronistas.

Igualmente es muy importante tener en cuenta que luego de este muy probable giro conservador ortodoxo, que incluso ya se empieza a apreciar en la misma gestión kirchnerista, el péndulo gire otra vez. Y seguro volverá  la tradición nacionalista clásica, mercado-internista, tercermundista y distributiva que formó parte de varios partidos  y movimientos desde 1916 hasta la fecha. Aunque vaya uno a saber con cuánta intensidad, bajo qué nuevo nombre, y con cuál coalición de partidos y organizaciones sociales...








viernes, 2 de mayo de 2014

¿En qué gasta el gobierno nacional?


Hoy me preguntaba sobre cómo gasta el gobierno el presupuesto año tras año, y si las prioridades que se fijan son las mejores o las que el país realmente necesita, y en caso de necesitarse un ajuste de dónde se podría recortar para volver a tener superávit fiscal o mayores inversiones en infraestructura.

De acuerdo a datos del ministerio de economía y redondeando las cifras para el año 2014 se esperaba gastar de toda la torta de recursos:

39% Seguridad social (mayormente jubilaciones y pensiones)
19% Subsidios a empresas de transporte y de energía
15% Gastos administrativos y salarios de todos los ministerios y secretarias nacionales
11% Inversiones y transferencias a provincias, municipios y empresas estatales para obra pública (transporte público, vialidad, saneamiento, agua corriente, equipamiento hospitales, etc)
  10% Intereses de la deuda
  3,5% Universidades públicas
  2,5% Asignación Universal por Hijo y PROGRESAR
  (no hay ahorro fiscal)

En mi opinión, es importante recuperar un poco de superávit fiscal para contar con un ahorro contra-cíclico para inyectar en años recesivos, y también aumentar el porcentaje destinado a inversiones. La infraestructura del país en general está bastante deteriorada o es insuficiente para un proceso de crecimiento prolongado y para garantizar mayor calidad de vida y nuevos empleos.

Pienso que lamentablemente no se pueden dejar de pagar los intereses de la deuda, pero tampoco se deben ajustar partidas sociales, ni de las universidades a lo Lopez Murphy, ni la AUH. Se tendría que continuar con la profundización de la quita de subsidios. Y destinar gradualmente esos fondos tanto a ahorro como a mayor obra pública e inversiones.

En un par de años, veo mejor una distribución del presupuesto más similar a esta:

39% Seguridad Social
20% Inversiones y Obra Pública (con mucha vivienda social)
15% Gastos administrativos y salarios
10% Intereses de la deuda (un poco difícil de predecir)
4% Universidades Públicas
4% AUH y PROGRESAR (y algún plan nuevo)
4% Subsidios a empresas de transporte y energía
4% Superávit Fiscal contra-cíclico

Fuente: http://www.mecon.gov.ar/wp-content/uploads/2013/09/COMUNICADO-DE-PRENSA-2014.pdf


jueves, 24 de abril de 2014

La gestión económica y los votos oficialistas


Para ver cómo le puede ir a cualquier candidato oficialista en las elecciones del año 2015 hay que seguir muy cerca las encuestas sobre percepción de gestión económica del gobierno. Normalmente hay un porcentaje de la gente que vota de acuerdo a su filiación partidaria o su ideología, pero mucha más gente es más independiente y volátil: acompaña a los oficialismos cuando percibe que la economía y su situación personal anda bien, y lo castiga cuando piensa lo contrario. Si tenemos en cuenta los números históricos en encuestas de aprobación de gestión económica del 2007 a la fecha, surgen datos muy interesantes para ir prediciendo qué puede suceder en 2015.

Cuando Cristina Fernández es electa para su primer mandato en 2007 la aprobación económica del gobierno de Kirchner rondaba el 50% o más. Ella ganó con el 45%, un número muy similar. En plena crisis internacional del 2009, combinada con la crisis del campo del 2008, la aprobación bajó a números cercanos al 25% para junio de ese año. El FPV obtuvo sólo 30%. La recuperación del 2010 y 2011 ayuda a la reelección de CFK con el 55% cuando la visión positiva sobre la economía era del 60%. Y el año pasado aumenta nuevamente la desaprobación por el estancamiento industrial, la aceleración inflacionaria, el cepo cambiario y la caída de las reservas. Una aprobación de 30% coincidió bastante con el 33% oficialista en octubre de 2013. La relación aparentemente es bastante estrecha. Y también parece indicar que la mayoría de las personas no comparan con la crisis del 2001-2002, sino con los años más cercanos en el tiempo.

Mi opinión es que si bien no toda la gente considera únicamente a la marcha de la economía para votar, su influencia es enorme. Y si se recupera la aprobación a niveles superiores al 50% podríamos tener Kirchnerismo o Neo-Kirchnerismo para rato...




jueves, 10 de abril de 2014

Una revolución comunista en Argentina.

Me pasaron para que lea un texto sobre la historia de la sociedad humana, desde una perspectiva marxista-leninista-maoista.

Me llamó mucho la atención que el autor afirme que el comunismo desapareció mediante una restauración capitalista en la URSS en 1957 y en China en 1978, y que lo que existió en ambas naciones luego de ello fue un falso comunismo de fachada, que escondía verdaderos social-imperialismos.

Finalmente, el autor declara a modo de conclusión: "En su lucha por el comunismo, la clase obrera debe realizar la revolución en cada país, forjando su partido de vanguardia e integrando el marxismo-leninismo-maoísmo, ciencia de la revolución, con las condiciones particulares de cada país.
En la Argentina, la lucha de la clase obrera contra la explotación y por hacer realidad el objetivo histórico de la sociedad sin clases, tiene planteado dirigir la lucha de todo el pueblo en una revolución de liberación nacional y social que termine con la dependencia del imperialismo y expropie a los terratenientes latifundistas para realizar una profunda reforma agraria, abriendo así el camino al socialismo".

Es verdad que el capitalismo en su fase imperialista se nutre de la ambición y la codicia humana, del deseo de obtener ganancias, muchas veces a cualquier precio. También es cierto que es causa de muchas guerras inventadas, para favorecer sus intereses y su expansión mundial.

Sin embargo, hay algunas dificultades que se me ocurren al pensar en una posible revolución comunista. Primero ¿cuántos de los empleados bajo relación de dependencia se sienten explotados u oprimidos y dispuestos a apoyar una vanguardia revolucionaria? ¿Lo son cuando en este país los que están en blanco tienen derecho al aguinaldo, vacaciones pagas, licencias por enfermedad, indemnización por despido, salario mínimo, paritarias por convenio? Es verdad que una gran parte de los trabajadores no acceden a esos derechos por estar desempleados o "en negro", incluso hay casos de trabajo esclavo. Pero no son la gran mayoría en este momento, lo que debilitaría las adhesiones a una revolución aunque su causa sea noble. Dicho esto, hay países donde sí hay una explotación y opresión extendida, pero no lo veo tan así en el nuestro.

¿La clase obrera es homogénea? La clase obrera industrial en Argentina tampoco incluye a todos los asalariados, y varios de ellos son propietarios de sus viviendas o tienen un pequeño comercio, por lo que dudo estarían a favor de una revolución que socialice la propiedad privada. Por último la reforma agraria me parece anacrónica luego de un proceso de tecnificación que dejó con pocos campesinos al campo y expandió la frontera agropecuaria y las exportaciones. ¿El Estado produciría más y mejor, con mayor cuidado ambiental que los privados? ¿No es mejor plantearse qué hacer con los impuestos para garantizar la alimentación sana y suficiente de los ciudadanos excluidos? ¿Qué haríamos para incluir a los trabajadores rurales expulsados a los centros urbanos?

También pienso que al imperialismo se lo neutraliza "algo" con una política exterior seria, estratégica, inteligente, que pueda evaluar ventajas y desventajas de todos los escenarios, que regule el porcentaje de mercado o recursos nacionales al que puedan tener acceso las grandes multinacionales, que condene los abusos de las potencias y trabaje para la multipolaridad cultivando relaciones y alianzas.

En lo personal, no me molestan que existan diferentes clases, mientras se eviten los monopolios, haya una clase media creciente con  movilidad social y se garantice un estándar mínimo de capital material y simbólico a las clases menos favorecidas, para que puedan salir de la pobreza.

miércoles, 9 de abril de 2014

La casa propia incluye

¿Qué haría yo con la plata que se gasta en subsidios a la energía, el agua y el transporte? En 2013 fueron 134.000 millones de pesos, o sea el 16% de la recaudación impositiva nacional. 

Reduciendo un 50% esos subsidios y transfiriéndolos a planes de vivienda, se podrían construir con 67.000 millones de pesos 100.000 (o más) casas o departamentos adicionales a las del Plan PROCREAR por año.

Por ejemplo, se podrían sortear de forma transparente entre las familias con bajos recursos que no tienen casa propia. 

En diez años se podrán construir más de 1 millón, reduciendo tanto el déficit de vivienda como el aumento descontrolado de los barrios de emergencia. Aparte de los miles de puestos de trabajo extras en la construcción que se crearían.

-Entre el año 2003 y 2011 se construyeron con el Plan Federal de Viviendas 450.000. Desde el 2012 que empezó el PRO.CRE.AR., se terminaron 23.000 y están en construcción 160.000 (con 530.000 familias anotadas).-